
El ministro de Asuntos Exteriores de Lituania, Kestutis Budrys, ha valorado como un «error» que los países bálticos fueran excluidos de la reunión sobre Ucrania durante este fin de semana en Londres, llegando a preguntarse por qué los países nórdicos sí habían sido invitados pero ellos no. No es la primera vez que Lituania y sus vecinos se quedan fuera de este tipo de foros celebrados con motivo de la crisis en Ucrania: en la primera, fueron representados por Dinamarca, mientras que en la segunda ocasión, tuvieron que conformarse con la participación por videoconferencia del presidente lituano, Gitanas Nauseda, durante la anterior reunión organizada por el presidente francés, Emmanuel Macron.
Desde Praefuturus, debemos recordar que en política no existen las casualidades. Francia y Alemania están intentando imponer su liderazgo tradicional dentro de la Unión Europea, frente a unos países bálticos y, sobre todo, una Polonia, que buscan desplazar el núcleo de la toma de decisiones a su favor (con argumentos de prolongada pujanza económica, implementación de nuevas tecnologías, incremento de los efectivos de la OTAN, sobre todo de la que será la mayor base de personal militar en territorio polaco, etc).
Además, también debemos recordar que los países bálticos y Polonia son los que han mantenido (tanto en público como en privado) las posturas más belicistas e intransigentes en el conflicto proxy entre Rusia y la OTAN en el territorio ucraniano. El mantenerles a una distancia diplomática bien podría servir para mantener una mayor flexibilidad negociadora no tanto con Rusia, sino con los propios Estados Unidos, cuando llegue el momento que consideren más oportuno.
En resumen, hay dos grupos europeos enfrentados en capitanear a su favor no sólo el proceso de rearme de arsenales, sino también las propias decisiones que se tomarán a partir de ahora más allá de las discusiones actuales.